Hace tres años tuve la estupenda oportunidad de conocer al compositor y pianista Manolo Carrasco Tubío y tocar unas piezas suyas con él. En todo este tiempo he ido sumergiéndome en su repertorio, escrito en su gran mayoría para piano, y haciendo adaptaciones para poder tocar con el violonchelo esas bellas e inspiradoras melodías, las cuales se adecúan perfectamente al timbre más humano del chelo, contribuyendo así a engrandecer el repertorio español más castizo para violonchelo y piano, del que poco hay escrito y del que todo un mundo se puede sacar. En la escucha de "Arena y Mar", una compendio de imágenes y sensaciones como el sonido de la brisa en las playas de Cádiz, de unos ojos azul verdosos, -cuales del mar fueron prendidos-, se siente como un todo a flor de piel a través de sonido; con dos sencillas melodías que van dejándose paso con flamenca elegancia una a otra, transportando al que por sus oídos llegan sus sones, a una orilla desde donde el viejo continente desea buen viaje al soñador de mundos del meridión, y dice adiós con sus olas, entre Paco y Camarón.

 

 

Ver artículo original